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Expatriadas en China
Cartas de amor a Shanghai


The spirit of high society al alcance del proletariado

       Hoy he recogido a mi amiga Mariam en su piso situado en la zona de la Antigua Concesión Francesa. En el vestíbulo del edificio hay revistas de todo tipo entre las que encuentro el siguiente ejemplar:

SHANGHAI  TATLER : The spirit of  high society.

-!Qué diría Mao!-exclamé, con la revista en mi cara, cuando Mariam me abrió la puerta de su casa.

Quizás no se escandalizara... la revista demuestra conciencia de clase, right? -sonrió Mariam, sarcástica,  risueña, estilizada y  holandesa.

     Clases, clases, clases.  Desde mi primer mes en Shanghai comprendí que esta es una ciudad donde se puede encontrar toda la gama de clases posibles. Desde los enriquecidos billonarios:  

-No saben en qué gastar su dinero- me explicó en una ocasión un hombre de negocios argentino- ahora les estamos ofreciendo caballos de polo.

-¿Saben jugar al polo?

- !Por supuesto que no!

  .....hasta la familia de campesinos emigrados a la ciudad que vive en una sola habitación alquilada, sin cuarto de baño ni agua corriente:

- ¿Y cómo os las arregláis?  

-Bueno, siempre hemos sido pobresestamos acostumbrados.

 Entre unos y otros, una clase media se supone que emergente. Y es verdad que los últimos mensajes de mis amigas pekinesas Jing y Li en mi móvil hablan de esa prosperidad:

- " Hola Daría!, me voy de viaje a Europa dies días con mi madre!, te llamo a la vuelta. xxxx. Un beso!. J. J " .

- " Hei! al final vamos de luna de miel a España, !qué feliz! Llámame!. Li."  

         En una burbuja aparte vivimos los expatriados de todas las nacionalidades. Mientras camino con M.  hacia el Museo de Artes Decorativas le explico que los españoles profesionales  universitarios o lo que es lo mismo, el nuevo proletariado, nos hemos convertido, de repente, en clase media, media-alta en China donde llevamos  un tipo de vida impensable en nuestros respectivos países. A pesar de las últimas subidas de precios y la inflación, la vida en China  sigue siendo más barata que en Europa. 

- Sí, nosotros tampoco podríamos permitirnos ciertas cosas en Amsterdam.  Jan  y yo podemos viajar cada dos por tres, tener una casa preciosa y grande  en la zona antigua, ayis.... pero.....

       Peeero........ tener dinero no significa tener menos preocupaciones sino otras. Jan, marido de  Mariam, es un holandés inteligente, rápido, sagaz, enamorado, con mucho sentido del humor  y responsable de Recusos Humanos de una multinacional muy conocida. La situación de Mariam  es  la de muchas mujeres expatriadas ( y algunos hombres) que han dejado un trabajo en su país de origen para seguir a su pareja a Shanghái o Pekín. Por eso mi amiga, que adora la arquitectura y conoce cada rincón de esta ciudad, decidió montar un negocio de visitas turísticas por Shanghai:

- !Me encanta!, me encanta que turistas o locales conozcan y valoren el patrimonio histórico de esta ciudad. Sería perfecto si no fuera porque  mi sueldo está a  años luz del de Jan así que en cierto modo sigo siendo dependiente...pffff.

Mariam,   podría ser peor...

- ¿Ah sí?

- Si. Imagínate que trabajaras desde hace casi tres años para una institución pública  de tu país sin cotizar a la Seguridad Social ni tener que declarar a la Hacienda patria sino a la china.

- !Stront! ¿pero quién puede trabajar asi?

- !!!Yo!!!

-  !Pero qué dices!! ¿no existes en España entonces ?

- No existo en absoluto, my dear.

- Ha..!!!Spain is different!!!

- !!Oui!!.

- Daría,  podría ser peor.....

- Tienes razón,  podría estar  viviendo en España.  Por cierto, quiero esta horrible revista para mi blog....

- Llévatela, es gratis. ¿Has visto lo desprendida que es la high society china?

- Si claro, terriblemente desprendida.

- Podría ser peor Daria........., podrías haber tenido  que pagar por leer esta revista.

Próxima entrada: Shanghai: Sex, Drugs and Jazz.

Publicado por Daria Alvarado el 13 de Octubre, 2011, 14:46 ~ Referencias (0)


La increíble historia de A. y las imitaciones del whisky Chivas.

        Érase una vez una mujer en Madrid, trabajadora, independiente y atractiva, cuyo espíritu emprendedor la llevó a convertirse en autónoma dedicándose a lo que de verdad le apasionaba: el diseño de interiores.

Durante trece años trabajó a pie de obra, lidiando con ingenieros, capataces, albañiles o fontaneros. Recorrió miles de kilómetros buscando los mejores aislantes, las telas más bellas, lo último en diseño de mobiliario, luminarias, alfombras, materiales y colores. Y en su despacho diseñó planos, supervisó elevaciones, refinó detalles, tasó, asesoró, presupuestó, negoció y peleó hasta convertir los sueños de cada uno de sus clientes en realidad. 

Ana vivía feliz sacando adelante ella sola su sueño empresarial.

Un cálido día del verano de 2007, mientras buscaba griferías en la tienda de sus proveedores habituales, el dueño le hizo una confidencia a la que seguirían otras similares del resto del sector:

-Estoy muy  preocupado Ana,...

-¿Tu hijo sigue saliendo con esa chica mayor que él?.

- No, no, no es eso.. se trata del negocio.. los pedidos no paran de disminuir….. los políticos no dicen nada pero el comentario general en el sector es que se nos viene encima algo muy, muy, muy gordo....

Y llegó la crisis.  

        Ana luchó a brazo partido durante cuatro años agónicos por el negocio en el que tanto trabajo había invertido. Poco a poco, percibió con claridad que las perspectivas eran nulas a corto, medio y largo plazo. Pero como A. es una mujer valiente decidió que no era momento de venirse abajo sino de tomar decisiones drásticas. Como, además, A. es una mujer previsora disponía de los ahorros de toda su vida para emprender rumbo a la tierra prometida del siglo XXI: China.

Planificó su viaje al detalle durante un mes sin descanso: acudió a charlas informativas sobre las perspectivas de empleo en el país, rastreó en internet las empresas de interiorismo en Pekín y Shanghai, envió su portfolio, concertó entrevistas, asistió a un curso de chino, compró un billete y aterrizó en China hace tres meses. Apenas hablaba unas palabras en mandarín, no conocía ninguna de las dos ciudades, no tenía amigos.

      Esta mañana recibí una llamada de Ana desde su despacho. Desde hace dos meses trabaja en un estudio de interiorismo de Shanghai dirigido por una pareja chino-estadounidense:    

- Daría, ¡estoy alucinada!. ¿Sabías que aquí se pueden encontrar copias de Whisky Chivas?

- !Haaala!, después de casi tres años en China nunca lo había oído. ¿Cómo las has encontrado?

- ¿Recuerdas ese proyecto de interiorismo del que te hablé la semana pasada?

Me acordaba perfectamente del proyecto. Se trata de una pareja china que se ha construido una casa de varios millones de dólares americanos en Shanghai.

-  Los propietarios -continuó Ana- quieren hacer una fiesta de inauguración  y nos han encargado que, cuando terminemos  las obras, la arreglemos de manera que parezca que llevan viviendo allí mucho tiempo.

- ¿Qué raro no?

- Sí, pero lo peor es que se empeñaron en que todo el "atrezzo" fuera "fake" (falso). Mis colegas y yo hemos pasado  el fin de semana en Cantón comprando falsos Prada y Marc Jacobs para los vestidores, frutas falsas, libros falsos !sin texto!, flores falsas, comida falsa para los frigoríficos y Chivas falso para el bar!!!...

- ¿Y qué tienen dentro las botellas??? -pregunté  loca de curiosidad-. ¿Y si los invitados lo beben?

- ¡Prefiero no saberlo!. Lo que me preocupa son las dos "ayis" (ayi=asistenta en chino).

- ¿Qué les pasa?

- ¡Pues que las han asignado una habitación pequeñísima, sin ventanas y sin apenas espacio para dos camas!!!. ¡No me puedo creer que no hayamos conseguido que los dueños cambien de opinión  y las alojen en una habitación mejor!!!.

Me dije a mí misma que realmente es una ley universal lo de que cuanto más tenemos más ratas nos volvemos.

- Y ya lo que me faltaba –clamó Ana- es escuchar a  mi colega , la chica de Taiwan, que  la habitación es " lovely". Le he dicho que en mi país eso no es" lovely" sino  ilegal, se llama esclavitud y  te llevan a la cárcel por ello.

- ¿Y qué te ha contestado?

- Pues que estas dos "ayis"  (asistentas) tienen que estar agradecidas porque en Taiwan las "ayis" ¡duermen en las escaleras!!!!.

-Nooooooo…....

- !Lo que voy a hacer- zanjó Ana muy indignada- es diseñar una habitación que te mueres para alegrarles el tiempo que pasen en ella!.

En ese momento me di cuenta de dos cosas. La primera, que quizás no sea tan exagerada la afirmación de que el arte y la belleza salvarán al mundo. Al menos ambos, gracias a Ana, van a mejorar la calidad de vida de muchas mujeres en Shanghai. La segunda, que Ana y yo íbamos a ser  muy buenas amigas.

No me gusta demasiado el whisky pero mi nueva amiga se merece un brindis y  no veo mejor ocasión para comenzar  una botella de Balvenie que me regalaron hace unos meses.

Próxima entrada: The spirit of  Chinese high society al alcance del proletariado 

Os agradezco mucho vuestros comentarios. Si tenéis alguna consulta sobre China podéis enviarla a esta dirección, estaremos encantadas de ayudaros: mujeresenchina@gmail.com 

Publicado por Daria Alvarado el 13 de Septiembre, 2011, 17:35 ~ Referencias (0)


Viento del Este, Viento del Oeste

Cuando pasas un tiempo fuera de tu país te das cuenta de que existen al menos dos categorías de mujeres: las quieren vivir en el extranjero y las que no desean establecerse fuera de su tierra natal.

En China además, muchas de las mujeres de la primera categoría tienen en común haber desarrollado una relación sentimental temprana con Oriente en general. Y para algunas, esa relación comenzó no con la lectura de autores chinos sino con la obra de una escritora estadounidense, Pearl Sydenstricker Buck ( 1892-1973), premio Nobel de Literatura en 1938. Yo estoy en ese último grupo. Una tarde de verano en Málaga, cuando tenía doce años, entré en la biblioteca de mis tíos donde había cientos, quizás mil volúmenes, y decidí que lo mejor sería coger cualquiera al azar. Tomé uno de la segunda estantería por la derecha, me senté el suelo, lo abrí  y encontré un título que me fascinó: Viento del Este, Viento del Oeste, por P. S. Buck. Recuerdo que dos días después, cerré la última página y ví con claridad que un día viviría y trabajaría en China.

Llegué a Pekín veintitrés años después para trabajar como periodista y profesora de cultura española. Durante casi tres años he podido hablar con muchas alumnas chinas y he descubierto algo curioso: también existe una categoría de mujeres jóvenes cuya pasión por España no se debe a la lectura de autores españoles sino a la obra de Sanmao, seudónimo de la escritora china Chen Ping (1943-1991). Esta mujer se estableció  en el Sáhara español en la década de los setenta y precisamente  su libro más conocido en China se titula  Historias del Sáhara, en el que habla entre otras cosas de la libertad y  del amor con un occidental, su marido José María.

Así que unas y otras, antes de emprender camino al Este o al Oeste, hemos contemplado Oriente u Occidente a través de los ojos de las mujeres que antes que nosotras tomaron ese mismo camino. El propósito de este blog es recoger miradas femeninas sobre China en estas primeras décadas del siglo XXI calificado ya  por algunos sociólogos y economistas como el "Siglo de las Mujeres" y el "Siglo de China".

Próxima entrada: La increíble historia de mi amiga A. y las imitaciones de whisky Chivas.  

Publicado por Daria Alvarado el 13 de Agosto, 2011, 17:29 ~ Comentarios 6 ~ Referencias (0)


 
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